Esta carta la encontré revisando el maletín de mi abuelo. Después de atravesar un sinfín de postales (mi tío las colecciona muy prolijamente, había más de 400) y encontrarlas a todas tediosas y banales y sobre todo profundamente poco interesantes, se me ocurrió revisar algún otro placard. Encontré el maletín oculto bajo adornos de navidad que no se colocan hace años. Había varias cosas escritas por mi abuelo que luego de que muriera mi tío y mi papá quisieron conservar. Y esta carta. Es difícil obviar los elementos paratextuales, diría que hasta imposible. La carta está dirigida a mi abuelo (y flia) y es de su madre. Tiene también un par de líneas escritas expeditivamente por la hermana de mi abuelo, Raquel, que son llamativamente diferentes a las dos páginas de Llollia (nunca escribí su nombre? Nunca la conocí tampoco pero dicho suena menos peculiar
que escrito).

Hablé antes de encontrar todo profundamente desinteresante. Me pasaba con todas las cartas que encontraba, la banalidad de las cosas relatadas me terminaba irritando pero creo que eso tenía más que ver con una especie de búsqueda por El Dorado de las cartas, que no iba a pasar pero bueno. Y esta carta también tiene banalidades, tiene anécdotas nimias relatadas con algo de emoción que yo no termino de sentir, pero había algo que me llamó la atención. La letra. Es extraña, medio quebrada, las líneas no son claras. Tuve que transcribirla para poder leerla de una pasada y aún hay un par de palabras que no logro sacar. Después de la letra, la prosa. No hay puntos salvo los puntos aparte, no hay comas, los renglones son constantemente artavesados por texto, todo está narrado casi con un mono tono que me recordaba a los escritos de niñes. La carta no tiene fecha. Sin poder obviar lo paratextual, le pedí a mi papá ayuda fechandola. Llollia había puerto en el ’88 o en el ’89, la casa de San Bernardo se construyó en 1973. En la carta menciona a Antonia, una amiga de ella con la que jugaba a las cartas. Mi padre estima que la carta es de fines de los ’70. También aproveché para comentarle sobre la letra, y me dijo que ella era prácticamente analfabeta. Nació en Navarra en un pueblo llamado Sangüesa y no tuvo educación formal, apenas sabía leer y escribir. Y hay algo de eso en las líneas de la carta, le costaba escribir, se enmarañaban algunas palabras. Tiene subidas y bajas. Los cortes y las pausas están en la oralidad, no se pueden leer en el texto, es todo una línea sin ritmo sin comas sin puntos sin pausas sin signos, porque el lenguaje que ella manejaba era puramente oral.

imagen

Para cómo encarar la transposición lo primero que decidí es que quiero hacer animación. Quiero conservar algo de lo gráfico, que fue lo primero que me llamó la atención, en las líneas de los dibujos. Hay un dibujante que sigo en instagram que tiene como esa característica tambaleante en sus dibujos y pensé inmediatamente en esa referencia.

https://www.instagram.com/pantspants/

Otra referencia es el diseño de personajes en Les Triplettes de Belleville. Rasgos exagerados, espaldas curvas para las ancianas, ojos grandes del joven.

guión

En términos de guión, la carta presenta una estructura por párrafos,
-valijas
-playa
-valijas
-playa,

y termina por ser una combinación de altibajos entre los inconvenientes y que les gustó la casa, perdieron las valijas pero los trataron bien, el mar estaba feo pero igual les gustó la playa, salieron a pasear pero ella no fue estaba cansada. El viaje es “esplendido” pero está plagado de “incombenientes”.

Pero también, y esto es ya tomando elementos de lo que sé de estas personas por fuera de la carta, siento que es un poco una carta de agradecimiento. No explícito, pero algo me hace pensar en eso. Para una mujer pobre, migrante, analfabeta, poder ir a La Casa de la Playa que su hijo construyó es como una caricia en un mundo que siempre le fue hostil. Y el gesto de ella es escribirle una carta que contiene agradecimientos camuflados. Creo.

Esto me llevó a pensar en esos momentos donde lxs hijxs empiezan a cuidar a sus padres, la transformación de esas relaciones. Incluso la manera de escribir de ella me hace pensar un poco en una niña, por eso también la inversión de roles.

Esboce

Un niño y su madre esperan al costado de la ruta. Tienen un par de valijas y bolsos que están tirados al lado de ellos. Hacen dedo, pero nadie les para. Una camioneta para y se suben detrás, entre un montón de artefactos de playa (sombrilla, sillitas, baldes etc).

En la siguiente escena en niño es un poco más grande y ella un poco más vieja. Andan en una bicicleta que cruje, ella pedaleando y él sentado detrás. Pasan autos rápidos por al lado, pero ellos siguen lento y firme.

En la siguiente escena él ya es un adolescente. Caminan. Ella carga casi todas las valijas, pero él carga un par. Llegan hasta un cartel. Ella lo mira pero sólo ve líneas movedizas. Lo mira a su hijo, él mira el cartel y señala en una dirección. Siguen caminando en esa dirección.

Luego ella es anciana y él ya casi un adulto. Llegan a un médano. Él la agarra del brazo y la ayuda a trepar, a ella le cuesta bastante, los pies se le resbalan en la arena. Finalmente llegan a la cima. Se sientan y miran el mar, ella sonríe.

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la carta robada

Cambié de carta. La anterior la había elegido casi por descarte, no me provocaba nada salvo un poco de ternura, pero hace un par de días encontré esta. La escribió mi bisabuela a mi abuelo cuando fue a visitar la casa de él en San Bernardo mientras él estaba en Buenos Aires. Tiene también un par de líneas escritas por la hermana de mi abuelo, Raquel. A continuación la transcribo porque resulta medio difícil de leer (de hecho la terminé transcribiendo porque no podía leerla de corrido sin trabarme en palabras casi ilegibles).


San Bernardo
Querido Roberto y flia
Llegamos muy bien un viaje esplendido comodisimo pero al bajar del omnivus un pequeño incombeniente esperamos el equipaje y nada nos pregunta es complicado ustedes no trajeron equipaje no estaba imaginando la sorpresa de ver el comprobante dijo esto se baja en mar de ajo esto nos produjo un mal estar te imaginas con las ganas de llegar a casa bien. enseguida ablaron por telefono y estaban sentimos alivio enseguida los fueron a buscar entonces vinimos a casa dimos enseguida con ello.
La casita gusto a todos mucho estamos muy comodos todo esta muy bien enseguida a tomar mate que nos calma de ese contratiempo. Lluego Raquel con Polilla fueron a buscar los vultos y los trajeron a casa sin cobrar un centavo muy amablemente se portaron muy bien.
Ya trancilas ubicamos las cosas miramos bien toda la casa comimos algo y como era temprano fuimos a la playa el día muy lindo el mar estaaba turbio feo para meterse y nos quedamos mucho rato mirando para un lado y otro lleno de gente ? A, me olvidaba decir cuando Polilla se quiso poner la malla donde pusieron mi valija agarrada no estaba que paso dijimos cuatro vultos y con el de Polilla eran cinco como tenia el comprobante alla fue como le daba un poco de calor se le ocurrio poner como escusa a su abuelo usted sabe tiene muchos años se olvida facilmente a igualmente con mucha amabilidad la fueron a buscar y la trajeron asta casa valija y Polilla y como me vio ami muy sonriente me dijo a ca le traigo su valija abuela ¡que [original deteriorado ilegible] no cobraron un centavo vos diras que pasó la empleada de alla cometio error en detalle no se bien como ancido esto pero la verdad pasamos un pequeño mal acto.
De vuelta de la playa todas cansadas fuimos a dormir más tarde fueron a recorrer el pueblo yo no fui estaba muy cansada no tuve ganas de caminar a Antonia le gusto mucho San Bernardo le parecio mejor clima que el de mar del Plata. Vueno Roberto cariños para todos estoy descansando y me siento muy bien leesela a los chicos y los abrazo a todos.
tu Madre

a Leonor no le escribo no se donde mandarla por favor si te comunicas con ella decile esto y muchos cariños de todos

No te escribimos anoche porque se apagó la luz, en la próxima te daré detalles, un abrazo muy grande a Hilda y los chicos.
Sin problemas
Raquel

Oy un dia caluroso y la playa estaba tapada de gente